A la Primera marcha por los animales ayer en Santiago se calcula que fueron como 1.000 personas. Un éxito. Igual, hubo críticas a la organización, pues no permitió tomar la palabra al final del trayecto a Pablo Peñaloza, candidato animalista a diputado (el primero de la historia de Chile), porque -dijeron- no querían darle un tono político al acto. Tampoco pudo tomar la palabra en su lugar Carolina Ahumada, destacada activista, por las mismas razones, a pesar de que ella trabajó a concho en la difusión del evento, y de cientos más.
Por tanto, el evento habría pecado de vacuo: rock y alegría, pero no se habló del peligroso momento legislativo: se dice que Viera Gallo, ministro de la presidencia, ha hecho indicaciones a la comisión de salud que ahora mismo discute un proyecto de ley sobre responsabilidad jurídica ante ataques de perros. Estas indicaciones, al parecer basadas en la ideología siniestra de Pavletic, jefe de zoonosis del ministerio de salud, apuntan hacia la creación de cámaras de gas para matar perros. Parece una broma de mal gusto esta info. Pero el mismo senador Alejandro Navarro ha dado la voz de alarma: "Gobierno pretende matar a los perros callejeros al estilo nazi", y el debe de saber de qué habla (porque lo que es en la página del proyecto en el senado no se dice nada sobre eso).
El proyecto de ley, en su versión original, la presentada por el senador Girardi, en ningún momento habla de matar perros, ni con gas ni con nada. De hecho el punto del proyecto era crear un marco en que determinar responsabilidades jurídicas ante casos de daños causados por perros potencialmente peligrosos. Pero en mayo de este año la comisión de salud, formada por el mencionado Pavletic y otros, ya añade una serie de indicaciones al proyecto, desvirtuando la idea original y basándose en chupadas de dedo (nada que ver con estudios sobre el tema). Entre otras cosas propusieron crear corredores de la muerte: recoger los perros de la calle y llevarlos a un canil de tránsito, donde los perros permanecerían 30 días, tras lo cual podrían ser dados en venta o asesinados. Las municipalidades se encargarían del trabajo.
Esto ya traía de cabeza a la comunidad animalista, y sin haber salido del susto aún, nos vienen ahora con que la forma elegida sería la que usaban los nazis.
Este señor Pavletic es un peligro público.
(Lo que está también claro, y sería de aplicación en todas las áreas en que se legisle, es que hay que modificar el protocolo que se sigue a la hora de elegir asesores legislativos. O más bien, hay que crear un protocolo. A día de hoy en Chile es un cachondeo: cualquiera puede ser invitado a dar indicaciones; y se dejan fuera autoridades en las materias de estudio. En este caso, no se comprende por qué no se toman en cuenta indicaciones de Cefu, coalición de organizaciones animalistas de todo Chile).
Yo me pregunto qué peso tienen esas indicaciones morbosas. Es decir, las indicaciones no son más que eso. Los senadores a la hora de votar pueden no tenerlas en cuenta. Cómo funciona esto?
Como quiera que sea algunos animalistas están dando por hecho que los artículos del proyecto a ser votado sencillamente incluyen estas medidas asesinas. No es impreciso hablar así? (“Éste –el proyecto-, en una de sus partes, asegura recursos a los municipios para implementar las medidas de control de población establecidas en él (registro obligatorio-caniles de acopio-eliminación sistemática)…”).
Como quiera que sea, si los senadores quieren fortalecer el movimiento animalista en Chile sólo tienen que aprobar una ley asesina. Ocurriría como con el movimiento de resistencia hondureño: lo que para los ciudadanos originalmente era un deseo más bien tímido de crear otra constitución, tras la represión facha ese deseo se fortaleció, llegando a convertirse en objetivo primero.
Por la razón o por la fuerza los chilenos impedirán la aplicación de una ley asesina, me tinca fuerte.


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